Causas benignas o funcionales
- Temperatura ambiente baja: es la causa más obvia y frecuente, sobre todo si el cuerpo reacciona con vasoconstricción periférica.
- Estrés o ansiedad: activa el sistema simpático, provocando contracción de los vasos sanguíneos.
- Peso corporal bajo: menor tejido adiposo reduce la capacidad de mantener el calor.
- Hormonas femeninas (estrógenos): influyen en la regulación vascular, aumentando la sensibilidad al frío en muchas mujeres.
- Metabolismo lento o bajo gasto energético: puede generar sensación de frío generalizada en manos y pies.
Causas circulatorias o vasculares leves a moderadas
- Disfunción microcirculatoria: alteración en los capilares más pequeños, sin que exista una enfermedad estructural mayor.
- Fenómeno de Raynaud: episodios breves de vasoespasmo que enfrían los dedos; más común en mujeres jóvenes.
- Acrocianosis: piel azulada y fría de forma crónica sin dolor, especialmente en mujeres delgadas.
- Síndrome de Flammer: disfunción en la autorregulación vascular, con hipersensibilidad al frío.
Causas metabólicas o sistémicas
- Anemia o deficiencia de hierro: menos oxígeno en sangre = más frío en extremidades.
- Déficit de vitamina B12: afecta la función nerviosa periférica.
- Hipotiroidismo: reduce el metabolismo basal y la generación de calor.
Causas que requieren evaluación médica específica
- Enfermedad arterial periférica (EAP): más común en fumadores, personas con colesterol alto, hipertensión o diabetes.
- Insuficiencia venosa crónica: más asociada a pesadez e hinchazón, pero puede contribuir a la sensación de enfriamiento.
- Neuropatía periférica diabética: afecta la percepción de la temperatura.
- Trastornos autoinmunes (lupus, esclerodermia, etc.): pueden cursar con Raynaud secundario.
- Síndrome de aglutininas frías: enfermedad poco frecuente que produce frío extremo en dedos con exposición moderada.






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